Celos

Todas las personas hemos sentido celos en algún momento de nuestra vida. Existe una delgada línea entre los celos cotidianos y los patológicos o celotipia.

En el trastorno por celotipia, existen tres características nucleares: la ausencia de una causa real desencadenante, la naturaleza extraña de las sospechas y la reacción irracional del sujeto afectado, con una pérdida de control. La ideación celosa se produce de forma frecuente e involuntaria, adquiriendo tintes obsesivos. La persona con celos patológicos, puede construir posibles infidelidades a partir de cualquier tipo de indicio, incluso los más absurdos. Una mirada al móvil, una llamada equivocada o un cambio de vestuario pueden detonar la firme creencia de que existe otra persona. Una conversación o incluso un gesto de la persona amada pueden detonar una conducta agresiva. También puede obsesionarse con el pasado de su pareja, reaccionando con aversión o inseguridad ante cualquier persona de su pasado afectivo (ex parejas, amistades, conocidos…).

Es frecuente que la persona sea consciente de que su preocupación es inapropiada. La persona celosa luchará contra su inseguridad e intentará controlar sus impulsos de control. Es importante iniciar una terapia puesto que tanto el estado anímico como el comportamiento se verán afectados, impactando en la relación de pareja.