Habilidades sociales y asertividad

Somos seres sociales, y si tratamos de identificar cuáles son las destrezas que más influyen en el bienestar y equilibrio emocional de la persona, seguramente todos llegaríamos a la misma conclusión: el desarrollo de habilidades sociales es fundamental.

Es normal tener ciertas dificultades en el ámbito social: nos cuesta decir lo que pensamos con rotundidad, sentimos incomodidad al hacer críticas, no somos capaces en muchas ocasiones de negarnos a hacer algo que no deseamos, o nos cuesta demandar o solicitar alguna necesidad. Éstas y muchas otras situaciones, tienen que ver con nuestro nivel de desarrollo de habilidades sociales. Ante estas situaciones, solemos decirnos a nosotros mismos: “Soy así, no sé decir no”. “Si fuera menos tímido me atrevería a decirle lo que siento”. Ante estos pensamientos, tenemos una buena noticia: Las habilidades sociales se entrenan. El desarrollo de habilidades sociales no sólo es posible, sino que con estrategias y entrenamientos adecuados permiten unas mejoras verdaderamente notables.

Trabajamos entrenando las competencias sociales y la asertividad (defender nuestros derechos, saber decir no, gestionar conflictos, poner límites) para comunicarnos con eficacia.